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Los nuevos valores de a publicidad
Introducción
La publicidad se ha convertido en una actividad imprescindible para la comercialización de los distintos productos y marcas. Hace muchos años, cuando comencé a trabajar en este campo, la publicidad tenía un aire ingenuo y espontáneo, que distaba mucho de la ciencia, el arte y la técnica que hoy día ha desarrollado. Al ir creciendo la actividad publicitaria, al avanzar sus mecanismos de producción de mensajes, al dejar de ser una actividad casi intuitiva para ser una técnica basada en una investigación seria y desarrollada, la opinión pública se ha dividido de una forma radical en dos posturas enfrentadas. Para la mayoría de las personas la actividad publicitaria es un fenómeno que forma parte de la sociedad actual, convertida en una herramienta insustituible para informar a los consumidores, como la gran pregonera nuestro tiempo. Para otros, situados en la postura opuesta, la publicidad es una enorme máquina de manipular una actividad llena de pobreza y de mezquindad, que constituye uno de los grandes engaños del mundo moderno, la publicidad, según estos últimos, es un gran mecanismo social de manipulación, y decir anuncio publicitario es decir mentira y falsedad, que nos lleva hacia una sociedad consumista. Después de toda una vida dedicada al mundo de la publicidad, como profesional, articulista y docente, puedo afirmar que la publicidad es el centro y el núcleo de toda mi trayectoria profesional y que mi opinión, que creo justa y meditada, supone un marco de referencia para la discusión publicitaria. Quiero dejar muy claro, en esta introducción, que la publicidad es una actividad que presenta una serie importante de virtudes. La publicidad es una importante actividad empresarial, y es absolutamente necesaria para el mundo económico y para la labor de comercialización de bienes y de servicios. Así lo han entendido las principales empresas españolas, y la publicidad se ha convertido en una importante inversión económica. Pero también hay que decir que la actividad publicitaria, como toda actividad humana, tiene muchos e importantes defectos. La publicidad, llevada por necesario afán de notoriedad y por la consecución de los objetivos de las campañas publicitarias, puede llegar a perderse en una maraña de efectos no deseados por ninguno de los distintos actores del sector publicitario. La publicidad, tal y como está descrita en este libro, es la publicidad del momento, realizada por excelentes profesionales, agrupados en las agencias publicitarias, en el sector del anunciante, en las agencias de medios y en los propios dios de información. Muchos son los temas tratados en el libro con una reflexión en profundidad de la realidad de la publicidad española, pero creo que es necesario destacar algunos de ellos por a polémica que han desatado y por la importancia de sus tiramientos. La sugerente creatividad publicitaria, las campañas de la publicidad política legislación publicitaria, las prohibiciones que afectan al trabajo diario de los profesionales de la actividad publicitaria, la utilización de los personajes famosos como prescriptotes publicitarios, la solidaridad de las campañas contra el sida y la drogadicción, las audiencias publicitarias, las campañas a favor de la eutanasia, la relación entre el medio televisivo y la publicidad y la publicidad en la red de redes Internet, son algunos de los temas que se estudian en las páginas que siguen a continuación.
Son las grandes líneas de debate del apasionante mundo de la publicidad, ellas se encuadran la visión del mundo y del entorno que los profesionales publicidad sustentan. Pero también ha sido preciso analizar una serie de temas que forman de los contenidos publicitarios, y que pueden ser utilizados como una forma no correcta de realizar las campañas publicitarias. En todos ellos, quiero destacar los temas del erotismo y la violencia c contenidos de los mensajes publicitarios. Creo sinceramente, y así lo he escrito variadas ocasiones, que estos contenidos eróticos y violentos son unos vulgares recursos creativos, que son utilizados por algunos profesionales cuando se les acabado las ideas. Pienso que estos recursos, una de las malas utilizaciones creatividad publicitaria, son un daño para la sociedad, sobre todo para el público infantil y juvenil, que, a la larga, no sólo no benefician al producto anunciado, que lo identifican con unos modos y unas formas que pueden conseguir el objetivo contrario al definido en la campaña publicitaria. Está claro que la violencia y el erotismo, como el recurso de la utilización los niños en la publicidad, no ayudan a vender las marcas y los productos. Puede que en un primer momento consigan una falsa notoriedad, pero son códigos publicitarios que terminan con la imagen positiva de la marca anunciada. Al finalizar estas páginas, el lector interesado tendrá un amplio panorama de la realidad de la actividad y del trabajo publicitario y será capaz de juzgar las luces y las sombras del universo de la publicidad. Quisiera agradecer por último, las valiosas aportaciones y colaboraciones de todas las instituciones y personas que han hecho posible la edición de este libro. A todas ellas, sin exclusión alguna, mi agradecimiento y mi gratitud, al haber colaborado en dar a conocer los caminos por donde discurre el sugestivo trabajo de la profesión publicitaria.
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