«Una persona con sentimientos
homosexuales puede cambiar»
Richard Cohen
publica
«Comprender y sanar la homosexualidad», editado por
LibrosLibres
No habla de especulaciones, ni de oídas.
Richard Cohen, psicoterapeuta dedicado a ayudar a personas que
experimentan atracción sexual por otros de su mismo sexo, vivió en
carne propia el problema de la homosexualidad durante decenios antes
de volver a ser heterosexual. En medio de incomprensiones y
dificultades, Cohen ha ayudado durante los últimos quince años a miles
de hombres, mujeres y adolescentes a recuperar su identidad de género
y a poner paz y felicidad en sus vidas. Ahora, aunque es consciente de
que en España va a encontrar dificultades, quiere llevar su mensaje de
esperanza a muchos hispanohablantes que padecen por su homosexualidad
sin que nadie les haya ofrecido un camino de salida.
• «Hoy en día muchos dicen que no es posible salir de la
homosexualidad. Eso es, sencillamente, un mito, porque el cambio es
posible».
• «No sólo luché con mis inclinaciones homosexuales no deseadas, sino
que también tuve que luchar igualmente buscando profesionales que
comprendieran mi condición y supieran cómo ayudarme para que me
curara».
• «He podido ayudar a muchos hombres, mujeres y adolescentes a salir
de la homosexualidad precisamente porque yo mismo me negué a escuchar
a los que me decían: “Sé honrado contigo mismo: tú naciste así.
Acéptalo”».
• «El movimiento en pro de los derechos de los homosexuales ha
prestado un gran servicio a la sociedad al sacar la cuestión de la
homosexualidad “fuera del armario” y al ponerla a la luz; pero la
solución no está ni en la ciega aceptación ni en la tolerancia
indiscriminada. La respuesta pasa por la comprensión y el amor».
- ¿Qué pretende usted con
«Comprender y sanar la homosexualidad»?
- En este libro recojo mi experiencia personal y terapéutica acerca de
la atracción homosexual. Presento las causas básicas de la atracción
hacia las personas del propio sexo, es decir, por qué un hombre se
siente atraído sexualmente por otro hombre, o una mujer, por otra.
También expongo un modelo de recuperación y numerosos testimonios de
personas que yo he tratado y que ya han logrado realizar el cambio de
la homosexualidad a la heterosexualidad. Todos podemos lograr lo que
nos propongamos. Si estamos decididos, contamos con el amor de Dios y
el apoyo de otras personas la curación es posible. Por supuesto, en el
momento actual, muchos dirán que no es posible salir de la
homosexualidad. Eso es, sencillamente, un mito, porque el cambio es
posible.
- Antes de ser terapeuta, usted mismo ha vivido la homosexualidad
en primera persona…
- Efectivamente. Yo me sentía atraído sexualmente por los hombres. La
gente me decía que yo había nacido así y que el pensamiento de cambiar
era absolutamente inviable, y que terapéuticamente era además
contraproducente. Yo pensaba ¡Ni hablar! Cualquiera puede conseguir lo
que anhela si tiene un ardiente deseo, elabora un buen plan, obtiene
apoyo de otros, y se lanza decididamente por ello. Después, he podido
aconsejar a muchos hombres, mujeres y adolescentes sobre cómo salir de
la homosexualidad precisamente porque yo mismo me negué a escuchar a
los que me decían: «Sé honrado contigo mismo: tú naciste así.
Acéptalo».
Yo me daba cuenta de que algo no iba bien, por más que a mí alrededor
insistieran en que era lo más normal del mundo. Logré descubrir de
dónde provenían los deseos que yo tenía hacia los de mi propio sexo,
aprendí a curar aquellas heridas, y a dar cumplimiento a las
necesidades que seguían insatisfechas desde mi infancia. La lectura de
este libro y el seguimiento de este plan redundará en un gran
beneficio: un camino de salida para volver a ser normal. He cometido
tantos errores que eso permitirá a otros evitar algunos de los
obstáculos en el camino hacia la libertad. He ayudado a otros a
conseguir que lo que a mí me llevó diez años a ellos les cueste uno,
dos o tres.
- ¿A qué tipo de lectores está destinado su libro?
- Escribí este libro pensando tanto en los psicoterapeutas
profesionales como en el público en general, incluyendo –por supuesto–
a quienes sienten inclinaciones sexuales hacia personas de su propio
sexo y perciben al mismo tiempo que hay algo incorrecto en ello, así
como a personas que conocen a alguien en esta situación. Me encuentro
en la posición privilegiada de haber sido primero el paciente y ahora
ser el terapeuta. No sólo luché con mis inclinaciones homosexuales no
deseadas, sino que también tuve que luchar igualmente buscando
profesionales que comprendieran mi condición y supieran cómo ayudarme
para que me curara. Me resultó muy difícil explicarme ante terapeutas
que carecían de la clave del problema. Actualmente en los Estados
Unidos y el resto del mundo los centros universitarios enseñan una
«terapia de afirmación gay».
El objeto de este libro es ayudar a los terapeutas, consejeros,
clérigos y demás personas a comprender cómo ayudar a hombres y mujeres
que sienten atracción no deseada (egodistónica) hacia las personas de
su mismo sexo. También es una guía para «vencedores». Tengo la
esperanza y por ello rezo de que, a su tiempo, el estigma de la
atracción hacia las personas del mismo sexo decaiga y prevalezca la
comprensión. Ojalá que este libro sirva como trampolín hacia ese
sueño.
- ¿Qué opina usted del movimiento homosexual?
- El movimiento en pro de los derechos de los homosexuales ha prestado
un gran servicio a la sociedad al sacar la cuestión de la
homosexualidad «fuera del armario» y al ponerla a la luz. Tanto en el
pasado como en el presente, a las personas con orientación homosexual
les ha fallado mucha gente dentro de instituciones religiosas y
sociales, y de la profesión médica y psiquiátrica. Hasta hace unos
decenios les hicieron objeto de ridículo sin ofrecerles esperanza de
curación y exacerbaron sus heridas de distanciamiento mediante
prejuicios y discriminación social. Y ahora, en lugar de arrodillarse
y pedirles perdón, lo que han hecho esas mismas personas e
instituciones es sucumbir a la aceptación de la homosexualidad en
nombre de la tolerancia. A mí esto me parece una forma de religión
barata y de ciencia superficial.
Sin embargo, de puertas adentro, la mayor parte de la gente se siente
mal con la homosexualidad. La solución no está ni en la ciega
aceptación ni en la tolerancia indiscriminada. La respuesta pasa por
la comprensión y el amor.
José Antonio Ullate
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