Juan Manuel Díaz Torres. Dr. en Filosofía por la Universidad de Barceno y Dr. en Pedagogía por la Universidad de la Laguna, es profesor de Teoría e Historia de la Educación en la Universidad de La Laguna

Autor de numerosas publicaciones filosóficas y pedagógicas, entre sus libros más recientes desatan Trece tesis pedagógicas. Espacios de Teoría de la Educación (Tenerife 2005). Interinidad y Trascendencia. La metafísica de Caturelli (Valencia 2006) Diccionario General de Pedagogía y anexos legislativos españoles (Granada 2006); Filosofía de la Libertad. El acto libre según Santo Tomás de Aquino (Alicante 2006); El acceso al conocimiento. Fundamentos y metodología de la educación (Tenerife 2006); Crítica d e la razón moderna (Valencia 2007) así como la coordinación del volumen Emilia, educación y empleo. Hacia una concepción integral e integradora (Madrid 200)

 

PRÓLOGO

Dos Íntimas inquietudes han determinado las palabras que componen la presente obra.

La primera es de raigambre filosófica, y se refiere a la necesidad de clamar por la unidad de la persona en un período histórico como el actual caracterizado por profundas escisiones en sus dimensiones constitutivas.

La segunda inquietud es de orden pedagógico, dado que la restitución de la persona ha de pasar por una educación interior que, recogiendo la totalidad de las dimensiones de aquélla, puedan verterse al todo social sin necesidad de dirigismo alguno.

La densidad del alma, pues, es un libro que recorre la interioridad personal sin esquivar ninguno de sus contenidos más propios. Por supuesto, tampoco elude abordar la intensa y rica profundidad de tal interioridad.

En su desarrollo tales incursiones se realizan siempre desde el convencimiento en la eficacia de todas las posibilidades de una educación interior en virtudes.

Tiempo, muerte, eternidad y resurrección son los ejes referenciales en los que se inscriben todos los demás temas, tales como la humildad, el silencio, la lealtad, el sa­crificio, el valor, la marcialidad, la nobleza, el servicio, la esperanza y la fe.

De estilo conciso y directo, no renuncia a la sonoridad literaria como tampoco a la expresión fiel de la realidad. Fidelidad que en absoluto está reñida con la firme convicción en que es tan posible como necesaria de la moral de todos desde cada uno.

La densidad del alma se estructura en tres partes . Sus títulos -la primera, Interioridad. Diálogos íntimos; la segunda, Nación y destino. Diálogos compartidos y, la tercera, Eternidad. Diálogos trascendentes- expresan con claridad no sólo el itinerario seguido sino, además las dimensiones fundamentales y constitutivas del ser humano: íntima, sociopolítica y trascendente.

El capítulo introductorio, que lleva por título Espíritu vertical realiza la tarea de guía inicial que encamina al hacia el apasionante y fecundo mundo espiritual de la persona humana.

La tarea de conocerse no puede abarcar toda una vida es necesario decidirse por lo mejor, decantarse por excelso, y seguido. Es una obligación que ha de asumirse libremente con independencia de errores, de­serciones y decepciones. Es nuestra más gozosa tarea. Es mi mejor tarea.

El autor