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¿Y quién te tortura más: papá o mamá?... Pilar Cambra* Todos cuantos hemos asistido a un agonizante sabemos que la madrugada es el tiempo decisivo: o se recupera la vitalidad, o se cruza el umbral de la muerte... Al bebé de nueve meses que, en la madrugada del domingo, fue ingresado en el hospital comarcal Sant Antoni Abad de Vilanova i la Geltrú le habían negado y arrebatado ya todo el futuro, todas las promesas, todas las esperanzas cuando los médicos trataron de auxiliarlo. Estaba muerto... El cadáver del bebé había sido llevado al centro sanitario -en esas horas inciertas y cruciales- por unos familiares... A tenor de lo que ocurrió luego, las explicaciones de tales familiares sobre lo sucedido al bebé debieron ser confusas, poco convincentes... La madre del crío -de nombre Yazmina y de 18 años de edad- no estaba en casa cuando, ocurriera lo que ocurriera, murió el bebé, al que se le está practicando la autopsia... Y, en lugar de salir del hospital con la criatura viva en brazos, la casi totalidad de su familia dejó el centro sanitario rumbo a una comisaría... El abuelo Juan, de 47 años; su pareja -del abuelo-, María de la Sierra, de 21 años; la madre de María, de 45 años; y su pareja sentimental, de 44 años... Todos detenidos y puestos a disposición judicial por un presunto delito de homicidio, del homicidio del bebé... Los médicos del hospital, al examinar el cuerpo de la criatura de nueve meses, descubrieron que "muy posiblemente" había sufrido malos tratos... Estos hechos producen ira y náuseas aunque fueran los primeros de tal ralea que suceden en España, aunque fueran los únicos y los últimos... Pero, sumados a los cada vez más frecuentes casos en los que papá o mamá -o los dos a la vez; o uno de ellos con su "pareja sentimental"- se ceban en el cuerpo de sus hijos -quemándolos, golpeándolos, abofeteándolos, abusando de ellos, drogándolos-, generan una angustia casi indescriptible... En el caso del bebé muerto en Vilanova i la Geltrú, como en tantos otros, los más próximos a la familia, los vecinos, los amigos, no habían visto nada, no había oído nada... Y, por supuesto, no habían dicho nada... Pero, evidentemente, si hay culpables no son estos ciegos, sordos y mudos: los culpable, si los hay, llevan el inapropiado nombre de 'madre' o 'abuelo'... Un nombre que habrían deshonrado... Y, en fin, la frecuencia de este diabólico ensañamiento con los bebés es un signo, en mi opinión, de que nuestras ufanas y arrogantes sociedades están enfermas, leprosas, infectadas, putrefactas... Es un síntoma inequívoco y dolorosísimo de la decadencia de sensibilidades y corazones que se convierten en piedras... Porque, para mí, nada hay más evidente de esa decadencia que el servilismo con los poderosos y la crueldad con los débiles P.S.: No ignoro los miedos, desastres y ruinas que puede ocasionar la 'caída libre' en la Bolsa... Pero aún hay cierta diferencia entre los dramas y las tragedias... ¿O no? *periodista Expansión |