¡¡Ya llega la Navidad!!

Francisco-M. González*

A estas alturas, este título parece una redundancia. Puesto que es algo que todo sabemos porque los grandes almacenes, la grandes extensiones o el “centro comercial”, como escribe Saramago en La Caverna, nos lo viene recordando desde el día siguiente de Todos los Santos —el Día de Difuntos-. Incluso los hay que lo anuncian antes, como los de la Lotería de Navidad, que empiezan en agosto. Esta premura es cosa de la entidades de crédito.

A partir de “los Santos”, como dicen en mi pueblo, uno sale a la calle y al pasar por delante de tanto escaparate donde se muestran bombones, turrones, tartas, mazapanes, champanes, todo tipo bebidas encorchas, corbatas, agendas, perfumes y lo más variado y maravilloso en adornos navideños -a uno se le va la vista- por unos momentos me quedo alelado o abobado. Al tiempo, uno vuelve a la realidad pero, después de ver aquello, ¿quién trabaja? o ¿quién estudia?. Aunque de estudiar siempre hay tiempo hasta febrero.

Cuando yo era joven, de esto hace ya unos años, se solía decir, ”ya llega la Navidad” partir del dieciocho o veinte de diciembre, una vez terminados los temidos exámenes del primer trimestre. A partir de entonces se esperaba con ansiedad las notas y la llegada de la Navidad. Entonces las notas podían atragantar unas vacaciones navideñas, aunque en los días de Noche Buena, Navidad y Año Nuevo y si acaso Reyes, hubiera indulto, los restantes había que pasarlos amarrados al duro banco. Y la Navidad tenía otro encanto, tal vez, por que nos cogía por sorpresa.

No soy de los que digo que aquello tiempo pasados fueron mejores. ¡No!... De aquella, si uno estaba en la Península y quería pasar las navidades con la familia en Tenerife, eran, lo mínimo, cuarenta y ocho horas de barco, dos días y dos noches, si la mar estaba en calma. Entonces, los que venían en avión avión de hélice- eran muy pocos, y muy pocos los aviones que venían, y la mayoría de las veces se encontraban con Los Rodeos cerrado. Hoy los viajes son mucho más rápidos y, gracias a Dios, hay más de todo. Es muy raro que alguien materialmente pueda tener excesivas dificultades para celebrar estas fiestas. Me atrevería a decir que, hoy hay  hasta más solidaridad y tolerancia; aunque tal vez falten otras cosas que iremos logrando.

Pero aún así, pienso que la tarea más urgente que debemos plantearnos los cristianos y mira que hay cosas urgentes para un cristiano, porque nos dan leña por todos los lados, lo cual es síntoma de que uno no pretende pactar con todos a cualquier precio- es recuperar, como diría Chesterton, el Verdadero Sentido de la Navidad. Y para los no cristianos también, porque el Cristianismo no es excluyente y, así, a todos nos iría mucho mejor.

El verdadero sentido o espíritu de la Navidad, es que Dios Niño, que nacido hace dos mil años en un pesebre de una cuadra Belén, nazca en el corazón de todos nosotros, de todos los hombre de buena voluntad -o no tan buena- y que su Amor llene nuestros corazones. Tal vez sea esto lo que de verdad falte en esta sociedad del bienestar y que, sin darnos cuenta, buscamos sin cesar, porque algunos no se enteran o no se quieren enterar y otros nos dejamos despistar. Esta es la mayor manifestación de amor de Dios a los hombres, que se anonada, se hace hombre como nosotros, nos ama, nos enseña a amar a los demás y nos da la libertad, —el mayor bien preciado-, puesto que, no se puede amar sin libertad. Libertad para acoger al Niño Dios en nuestro corazón, para que su fuego encienda nuestras almas, llevarlo a todos los rincones de la tierra y hacer su voluntad.: “... paz y amor entre los hombres  y entre las naciones-”.

¡Ya es Navidad! fomentemos su autenticidad. A todos, “a todos” les deseo ¡¡Muy Feliz Navidad!!

 

*Orientador Familiar y profesor del CEOFT

En EL DÍA-CRITERIOS (S/C. de Tenerife