Luz en el Camino: A los jóvenesFernando Lorente, o.h. * En su independencia actual: Bastantes de nuestros jóvenes, la interpretan y la viven con unos síntomas externos tan claros y dominantes que, a la hora de la emancipación que quieren, suena totalmente anticipada con relación a las generaciones precedentes, en el reloj de estos jóvenes por su forma de vivirla y manifestarla. Los observadores modernos nos dicen que "la juventud es la edad de moda y, dentro de la juventud, está de moda esta independencia". Hoy, nos guste o no nos guste, se trata de un fenómeno social que está ahí, a la vuelta de cualquier esquina, en familias cultas y no cultas, pobres y ricas... Nos encontramos ante una especie de subversión general de la juventud que parece afirmar la posesión, en exclusiva, de la verdad, de una verdad que la hacen totalmente suya. Las reflexiones y orientaciones de los mayores cuentan poco para ellos; y si las escuchan, las consideran muy trasnochadas o paternalistas. Y se quedan tan satisfechos: ¡Así de claro! Pero hay otra "independencia": la de Jesús. La que han seguido, siguen y seguirán muchos jóvenes. Conozcámosla y reflexionemos en ella. Efectivamente. Jesús se "independizó" de sus padres, por tres días, para luego someterse durante treinta años. Jesús se "independizó" para recordarnos que hay una independencia santa que toda persona, responsable de sí misma, puede y debe utilizar legítimamente. Jesús se "sometió" para recordarnos que hay una sumisión santa que todo ser humano, igualmente responsable de sí mismo, puede y debe utilizar oportunamente. La actitud de independencia de Cristo, respecto a los mayores, está legitimada y avalada por una exigencia superior: buscar los intereses de Dios. Aquí, si todos los jóvenes que se sienten responsables y quieren serlo de verdad, que no se olviden de esta advertencia, básicamente formativa: * Que no se sometan a los mayores con una obediencia pasiva, pensando que con esta conducta no les crean problemas, y no reparan en el problema que ellos mismos se crean, el de no desarrollar su propia personalidad. * Que la mejor manera de preocuparse de uno mismo es preocuparse de los demás. * Que no hagan de su juventud una sala de espera recargada de bostezo, sino que toda la actividad juvenil proceda de la cabeza, que pase por el corazón y se purifique de las escorias del egoísmo en el filtro de Dios. * Que las iniciativas de la juventud, solo tienen un valor: el de las experiencias de los viejos. * Que nuestros jóvenes hagan y vivan esta oración: Señor, ayúdanos para que, cada uno de nosotros construyamos nuestra propia vida como se construyen las catedrales: con cimientos de los pies muy hondos en la Tierra y con las torres de nuestros pensamientos muy altas apuntando al Cielo. Que, con la misma atención, miremos al Cielo, pisando la Tierra; y caminemos por la Tierra, mirando al Cielo. Que, en nuestra juventud, esta oración sea la vivencia de Navidad que estamos terminando y la del año 2008 que hemos comenzado. * Capellán de la Clínica S. Juan de Dios |