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Deporte, compañerismo y competitividad María Delgado González (10 años) La verdad es que me ha costado conseguir rellenar tantos folios para hacer una sola redacción sobre el deporte. El deporte es un ejercicio físico para ejercitar músculos, articulaciones, etc... No hace falta pelearse ni picarse entre los equipos, jugadores etc... Para mí el deporte es un juego en el que no importa ganar o perder. Lo importante es participar. La Real Academia Española nos cuenta que el deporte es una Actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas. Veo que pienso casi lo mismo que la Academia, aunque ella me habla de entrenamiento y de sujeción a normas. Mis deportes favoritos son el Volley- Ball, el Hockey, el Baloncesto, andar en bici y gimnasia rítmica. Todos estos los hago por gusto, aunque antes entrenaba piragüismo, que no me gustaba tanto porque me cansaba mucho. No era como los otros ejercicios. En el Volley hay un equipo, juego con amigos y me río mucho. Lo mismo me pasa con el baloncesto y el Hockey. Me he dado cuenta de que lo que me gusta de estas tres cosas es que estoy con más gente. En gimnasia rítmica no, pero me divierte ver que soy como un chicle, y ahí además no compito contra nadie, sólo me divierto. El compañerismo es para mí jugar en equipo. Por ejemplo, no jugar sola cuando estás con más gente, ayudarse... En baloncesto ser una buena compañera es pasar la pelota cuando te lo piden, no quedártela tú todo el rato, no empujar... Ser una persona deportiva, que cumple las normas del juego. La Rae (lo busqué en el diccionario) dice que es el vínculo que existe entre compañeros. Yo esta frase no la entiendo, creo que puede ser que hay que estar unidas. Bueno, ahora hablaré sobre la competitividad. Para mi la competitividad es no saltarse las reglas del juego, no hacer trampas... A mí me gusta ver natación por la tele, y ahí es muy difícil engañar, igual que pasa con la gimnasia rítmica, porque las chicas tienen montón de jueces mirándolas. Pero sin embargo, hay otras cosas donde si alguien quiere hacer trampas lo tiene más fácil. Pasa con el fútbol, con el brilé, etc. Para que no pase eso hace falta estar atento. Pero no haría falta estar fijándose con telescopio si hubiera o bien muchísimos jueces espiando o bien compañerismo. Aquí la RAE dice que competitividad es capacidad de competir, y que competir es Dicho de dos o más personas: Contender entre sí, aspirando unas y otras con empeño a una misma cosa. No sé lo que quiere decir contender (a veces los diccionarios son difíciles de entender). Lo que sí entiendo es que varios hacen la misma cosa para algo: para ganar un partido, para ser los mejores... Pero para nada de esto hace falta hacer trampas. Si una persona quisiera ganar un partido ella sola sería muy difícil, porque hay equipos a los que respetar. De todo esto, se me ocurre que el deporte nos pide ser buenas compañeras, no sólo mover músculos. No hay que pelearse por ganar o perder (aunque por perder creo que nadie se pelea). En fin, que ya he dicho todo lo que se me ocurría sobre este tema, y aún me queda muchíiiiiisimo más para terminar esta redacción. Así, que se me ha ocurrido escribir un cuento. Cuento Mi historia empieza en los regionales de baloncesto de Chicago. Bueno, es lo que me imagino, porque el principio de verdad es en Las Islas Baleares, en Mallorca. Allí está nuestra protagonista. Se llama Carmen. Tiene 10 años. Es alta, de las más altas para su edad, rubia, ojos azules. Vamos, muy guapa. Le encanta el baloncesto, y se ha apuntado en el equipo de baloncesto del colegio. Es delantera, pero su sueño sería jugar como la que mete todas las canastas, y todas de triple. Ella es hija única, su padre es peninsular y su madre americana (de Chicago, claro). Ellos no soportan verla llorar y por eso intentan cumplir todo lo que les pide Carmen. Carmen pide además muchas cosas. Su lista para Reyes Magos es de cinco metros, por delante y por detrás. Para hacerla tan grande necesita cuatro paquetes de folios de quinientos folios. Va pegándolos con celo hasta conseguir su lista. Necesita tantas revistas que va a todos los centros comerciales de la isla de Mallorca, donde vive. Una vez, en el equipo de baloncesto, hace todo lo posible por ser tiradora de canasta. Todo lo posible quiere decir, que les pide a sus padres que le pongan en esa posición. Pero ese puesto ya estaba cogido por la mejor jugadora del equipo: Fernanda (tiene un nombre raro, como el de Pau Gasol). A Fernanda le gusta su puesto, pero no le gusta la competitividad con trampas. También le gusta la música Rock, pero esa es otra historia que aquí no pega mucho. ¿Cómo ha llegado Fernanda hasta ahí sin hacer trampas? Entrenando mucho y porque ama ese deporte. No le da miedo que algún día alguien sea mejor y le quite su puesto. Le da igual en qué puesto, pero sabe que ese es el puesto que mejor se le da. Así, que procura que nadie se lo quite. Fernanda intenta ser amiga de todas las del equipo. Ahora volvemos con nuestra protagonista. A nuestra chica le han pillado ya dos veces en Hockey haciendo trampas por tener una pelota trucada (con imanes para que se pegue al pelo) y en Volley con otra pelota trucada (la pone blandita, blandita y así vota más). Como la echaron de estos equipo por tramposa se enfadó tanto que preparó veinte trucos para baloncesto. Por ahora, aún no ha utilizado ninguno, pero ella es tan, tan... pero tan... tan para conseguir el puesto que quiere que os aseguro que utilizaría todos, en incluso más. Entre estos trucos está muelles en los zapatos, soltar una cáscara de plátano para que se caigan, suelta aceite de la suela de sus zapatos para que resbalen los otros, y muchos más como éste. Todo esto lo planea en su habitación sólo para ganar. Lo peor es que ella nunca ha entrenado en su vida y usa algunos trucos que no son tan profesionales para no hacer el trabajo que le toca. Por ejemplo, das un pisotón y salen unas ruedas muy pegadas a los zapatos casi invisibles... Entonces no corre, patina, pero los entrenadores nunca se dan cuenta y se creen que es muy veloz. La llaman “Velocitator”. A todo esto, ¡ya estamos en los regionales de Chicago! Pues su equipo, el Wyld Cats (las gatas salvajes, como el nombre del colegio) ha ganado a todos los colegios competidores. Y se van desde Mallorca directas a Chicago. A la madre de Carmen esto le hace mucha ilusión, pues ya sabemos que es de Chicago. Pero a Carmen no le hace tanta ilusión, pues todavía no tiene lo que desea, y si es necesario, hará trampas hasta en los mismos regionales. Por supuesto, sus padres no saben nada. Ellos creen que la tienen bien educada y que nunca se le ocurriría hacer trampas, ellos también se creen que Carmen es muy veloz, pues se lo ha dicho el entrenador. Están muy orgullosos de ella. Si se enteran, Carmen estaría muerta. Total, que en los regionales descubren una de sus trampas, pero no lo voy a contar todavía. Durante el partido, Carmen ha usado quince de sus trucos, pues desde que tenía veinte, ya tiene cincuenta. Ha puesto mitad de litro de aceite sobre el campo, y en el descanso han tenido que fregarlo todo. Ha usado sus muelles, y ha metido veinte canastas, pero casi nunca pasa la pelota y eso al árbitro no le está gustando mucho. Ahora mismo van 48 las Wild Cats y 40 las del New York (que son de Nueva York). A mitad del partido, dejan a Fernanda en el banquillo. A ella no le importa, pero nota que Carmen está un poco rara, porque en los pocos entrenamientos a los que fue no era tan buena. Carmen quiere salir en todas las fotos, y posa sonriendo mientras tira. Saca sus ruedas (truco número 5) mientras sonríe una revista. Como esa parte del campo no se había limpiado bien del todo, Carmen resbala y casi se rompe el trasero (por no decir otra cosa). Entonces, Fernanda sale corriendo, y para disimular se pone a limpiar el campo. Carmen vuelve al ataque y ahora sí que mete la pata. Saca de nuevo las ruedas y se le salen los muelles y el aceite. Menudo tortazo. El árbitro vio entonces los zapatos de Carmen y lo que tenía en las manos (imanes que se unían contra la pelota). La descalificaron. A su equipo no aunque perdió ese partido. El árbitro la descalificó, pero para toda la vida. Nunca más pudo entrar en ningún equipo. Los padres de Carmen se enfadaron tanto que la castigaron ocho meses sin salir de casa. Desde entonces, Carmen nunca más hizo trampas. Pero se hizo inventora, y la verdad es que la vida le fue muy bien. FIN.
*Escolar de Quinto de Primaria |